UN DIA XOPATS.
5-4-16
Per el mati tots a fer deures,al pati molt aburrit per que no pugerem aisir.
Per el mig dia isquerem de la classe corrent ,per que plovia molt .
HUI SI QUE EIXIM AL PATI.
6-4-16
Hoy por la mañana ha salido soleado,i nos hemos enterado de que tenemos concierto de musica
dentro de dos semanas.
Hoy seguro que salimos al pati
BUENO HEMOS CONTADO LA AVENTURA DE ESTOS DOS DIAS.
Escritoras:Valeria,Miriam i Andrea
La educación se ha convertido en la brújula que guía mi camino, en este espacio espero dar muestra de ello y ayudaros en distintas cuestiones sobre la misma a partir de mis aportaciones y respuesta a vuestras dudas.
miércoles, 6 de abril de 2016
domingo, 27 de marzo de 2016
La disgrafía
Un tema que preocupa y abruma tanto a maestros como familias es la ininteligible grafía del alumnado. En ocasiones, limitamos el problema a la falta de realización de ejercicios relacionados con la grafía, a la rápidez en la escritura e incluso a la falta de atención a la hora de afrontar la tarea de escritura. Sin embargo, en ocasiones, el problema es mayor y, en consecuencia, se requiere de una efectiva, eficaz y coordinada intervención educativa. A continuación, se explica en qué consiste la disgrafía y los tipos existentes; además, se proporcionan y plantean ejercicios para prevenir y atender dichas dificultades de aprendizaje.
La disgrafía es un trastorno de la escritura que afecta a la forma o al significado y es de tipo funcional.
Según Fernández (1978) y Coste (1980) los tipos existentes son: Disgrafía viso-motora y Disortografía.
- Disgrafía viso-motora: afecta a la escritura en sus aspectos grafomotores. Evidencias de esta dificultad se manifiestan en:
- Trastornos en la forma y tamaño de las letras. Por ejemplo: hacer la letra excesivamente grande, realizar una letra de tamaño superior al resto...
- Definicientes espaciamientos entre las letras dentro de una palabra o entre las palabras. Por ejemplo: no distinguir si las palabras aparecen unidas o separadas...
- Deficiente espaciamiento entre reglones.
- Inclinaciones defectuosas, tanto de los grafemas como de los reglones.
Su intervención incluye actividades y ejercicios relacionados con el control del propio de su propio cuerpo. Es decir, trabajar el desplazamiento y coordinación dinámica general; esquema corporal y lateralidad; coordinación visomanual; control postural y equilibrio... En todo momento, además de trabajar la técnica, se deben valorar los esfuerzos y progresos, aunque sean pequeños, el alumno/a debe afianzar su confianza en sí mismo; así como, evitar cualquier temor al fracaso y a la frustración.
- Disortografía: incapacidad de estructurar gramaticalmente el lenguaje, generalmente, va asociada a los trastornos de lectura. Se manifiesta en dos niveles de gravedad:
- Vía léxica: fijación y generalización de las reglas ortográficas.
- Desconocimiento o negligencia de las reglas gramaticales.
- Olvido y confusión en los artículos y pequeñas palabras.
- Faltas de ortografía en palabras que el niño conoce.
Su intervención radica en la realización de ejercicios que fomenten y favorezcan el recuerdo. Como:
ejercicios de memorización de la regla, de completamientación y formación de palabras en los que los fonemas resulten conflictivos y de formación de familias de palabras.
- Vía fonológica: alteraciones que afectan a la correspondencia entre el sonido y el signo escrito. Se observa en:
- Sustitución de fonemas vocalicos o consonánticos afines por el punto y/o modo de articulación (f/z, t/d, p/b, etc.)
- Omisiones de fonemas, sílabas enteras y palabras.
- Adiciones de fonemas, sílabas enteras y palabras.
- Inversiones de grafemas dentro de las sílabas inversas ("aldo" por "lado"), mixtas ("credo" por "cerdo") y compuestas ("bulsa" por "blusa").
- Inversiones de sílabas en unas palabras.
- Inversiones de palabras.
- Ejercicios de toma de conciencia del fonema aislado.
- Ejercicios de toma de conciencia de la sílaba.
- Ejercicios de deletreo.
- Ejercicios de reconocimiento y repetición de palabras con dificultad, longitus y abstracción creciente.
jueves, 24 de marzo de 2016
Metodología didáctica. El verdadero aprendizaje significativo, colaborativo y participativo
¿Qué es realmente aprender? ¿Cómo los maestros podemos enseñar a nuestros alumnos/as contenidos funcionales que les permitan desenvolverse en su vida cotidiana? ¿Cómo despertamos su curiosidad e interés? ¿Qué podemos hacer con los recursos de los cuales disponemos ?
Múltiples cuestiones que nos invaden cuando intentamos preparar y organizar nuestra clase.
Desde el inicio de la educación, son muchas las teorías psicológicas que han tratado de explicar el proceso de enseñanza-aprendizaje y, como consecuencia, han surgido múltiples y variadas estrategias de aprendizaje de acuerdo a las mismas, ampliamente empleadas a lo largo de los siglos.
Entre las más conocidas y a modo de resumen, el conductismo, cuyo máximo representante fue Skinner y Watson, postulaba que la conducta del individuo está simplemente sujeta a estímulo-respuesta. De hecho, los partidarios de esta teorías reducían su estudio a la conducta del sujeto, ya que era lo único que se podía observar de forma objetiva. De esta teorías, surgieron estrategias tales como el refuerzo y el castigo, que son utilizadas como recursos actualmente; pues se considera que si refuerzas el trabajo del niño, éste se esforzará en conseguir sus objetivos con objeto de recibir nuevamente tal refuerzo, independientemente del tipo que sea -material, social, emocional...-. En cambio, el castigo se ha observado que puede resultar contradictorio, ya que son muchos los niños/as que tratan de llamar la atención de los adultos a través de este método.
Por otro lado, más tarde, surge una corriente -el cognitivismo- que expone y enfatiza la necesidad de prestar atención a los procesos que tienen lugar dentro de la mente del sujeto, no observables, pero fundamentales para explicar por qué un sujeto se comporta de una determinada manera y cómo aprende.
Entre ellas el aprendizaje significativo (Ausubel), cuya teoría expone que el aprendizaje se produce a partir de la experiencia, conforme se aprende, se modifican los esquemas del conocimiento incorporando y relacionando los nuevos contenidos con aquello que ya se conoce y se ha adquirido.
De esta forma, deducimos que el docente debe considerar al estudiante como un sujeto activo, que aprende significativa, aprende a aprender; por sí mismo, con ayuda y guía del docente, debe ser capaz de protagonizar el proceso de E-A y descubrir y adquirir por sí mismos los contenidos que le corresponden según su edad. También, debe favorecer el aprendizaje cooperativo, interactivo y participativo, los alumnos/as deben adquirir un rol principal en el desarrollo de cada actividad, para ello es fundamental recurrir y responder a los intereses y motivaciones de cada uno.
Por otra parte y en estrecha relación con la teoría previamente propuesta del aprendizaje significativo, se encuentra la teoría humanista cuyo máximo representante fue Carl Rogers y Maslow. Esta teoría considera que el ser humano es el centro de todas las cosas, que tiene la capacidad necesaria para desarrollar sus potencialidades. Desde el punto de vista educativo, enfatiza la necesidad de promover el aprendizaje centrado en el alumno/a, proporcionando oportunidades de explorar y entrar en contacto con sus sentidos, autoconceptos y valores. También, debe valorar no sólo los contenidos instrumentales, sino también las emociones, motivaciones, gestos, intereses... De hecho, los primeros deben responder a los segundos, facilitando de esta forma el crecimiento y efectividad personal.
En definitiva, el docente debe ser capaz de reflexionar, valorar, encontrar, discutir y decidir aquella metodología didáctica que beneficia, ayuda, guía y apoya al alumnado en su proceso de enseñanza-aprendizaje. No tenemos que limitarnos al empleo de una, elijamos todo aquello que nos funciona, que responde a los intereses de los alumnos, que les motiva y sobre todo que les convierte en personas autónomas, protagonistas de su propio proceso de enseñanza-aprendizaje. Intentemos que cada uno desarrolle sus potencialidades, que la interacción y la coordinación sean aspectos sólidos y fundamentales en nuestra práctica. Probablemente, no será fácil, nos cueste días, semanas... pero no nos rindamos, tenemos en nuestras manos el futuro de nuestra sociedad.
Aquellos que nos apasiona la educación, tenemos el pequeño deseo que algún día, uno de nuestros alumnos/as nos recuerden como "aquello profesora... hizo que me gustase el colegio, me animó, me ayudo a descubrir todo lo que puedo y sé hacer, confíó en mis posibilidades...". Porque la enseñanza es algo más que aprender matemáticas, lengua, ciencias naturales o sociales.
Entre ellas el aprendizaje significativo (Ausubel), cuya teoría expone que el aprendizaje se produce a partir de la experiencia, conforme se aprende, se modifican los esquemas del conocimiento incorporando y relacionando los nuevos contenidos con aquello que ya se conoce y se ha adquirido.
De esta forma, deducimos que el docente debe considerar al estudiante como un sujeto activo, que aprende significativa, aprende a aprender; por sí mismo, con ayuda y guía del docente, debe ser capaz de protagonizar el proceso de E-A y descubrir y adquirir por sí mismos los contenidos que le corresponden según su edad. También, debe favorecer el aprendizaje cooperativo, interactivo y participativo, los alumnos/as deben adquirir un rol principal en el desarrollo de cada actividad, para ello es fundamental recurrir y responder a los intereses y motivaciones de cada uno.
Por otra parte y en estrecha relación con la teoría previamente propuesta del aprendizaje significativo, se encuentra la teoría humanista cuyo máximo representante fue Carl Rogers y Maslow. Esta teoría considera que el ser humano es el centro de todas las cosas, que tiene la capacidad necesaria para desarrollar sus potencialidades. Desde el punto de vista educativo, enfatiza la necesidad de promover el aprendizaje centrado en el alumno/a, proporcionando oportunidades de explorar y entrar en contacto con sus sentidos, autoconceptos y valores. También, debe valorar no sólo los contenidos instrumentales, sino también las emociones, motivaciones, gestos, intereses... De hecho, los primeros deben responder a los segundos, facilitando de esta forma el crecimiento y efectividad personal.
En definitiva, el docente debe ser capaz de reflexionar, valorar, encontrar, discutir y decidir aquella metodología didáctica que beneficia, ayuda, guía y apoya al alumnado en su proceso de enseñanza-aprendizaje. No tenemos que limitarnos al empleo de una, elijamos todo aquello que nos funciona, que responde a los intereses de los alumnos, que les motiva y sobre todo que les convierte en personas autónomas, protagonistas de su propio proceso de enseñanza-aprendizaje. Intentemos que cada uno desarrolle sus potencialidades, que la interacción y la coordinación sean aspectos sólidos y fundamentales en nuestra práctica. Probablemente, no será fácil, nos cueste días, semanas... pero no nos rindamos, tenemos en nuestras manos el futuro de nuestra sociedad.
Aquellos que nos apasiona la educación, tenemos el pequeño deseo que algún día, uno de nuestros alumnos/as nos recuerden como "aquello profesora... hizo que me gustase el colegio, me animó, me ayudo a descubrir todo lo que puedo y sé hacer, confíó en mis posibilidades...". Porque la enseñanza es algo más que aprender matemáticas, lengua, ciencias naturales o sociales.
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