domingo, 27 de marzo de 2016

La disgrafía


Un tema que preocupa y abruma tanto a maestros como familias es la ininteligible grafía del alumnado. En ocasiones, limitamos el problema a la falta de realización de ejercicios relacionados con la grafía, a la rápidez en la escritura e incluso a la falta de atención a la hora de afrontar la tarea de escritura. Sin embargo, en ocasiones, el problema es mayor y, en consecuencia, se requiere de una efectiva, eficaz y coordinada intervención educativa. A continuación, se explica en qué consiste la disgrafía y los tipos existentes; además, se proporcionan y plantean ejercicios para prevenir y atender dichas dificultades de aprendizaje. 

La disgrafía es un trastorno de la escritura que afecta a la forma o al significado y es de tipo funcional.  

Según Fernández (1978) y Coste (1980) los tipos existentes son: Disgrafía viso-motora y Disortografía.

  • Disgrafía viso-motora: afecta a la escritura en sus aspectos grafomotores. Evidencias de esta dificultad se manifiestan en: 
    •  Trastornos en la forma y tamaño de las letras. Por ejemplo: hacer la letra excesivamente grande, realizar una letra de tamaño superior al resto...
    • Definicientes espaciamientos entre las letras dentro de una palabra o entre las palabras. Por ejemplo: no distinguir si las palabras aparecen unidas o separadas...
    • Deficiente espaciamiento entre reglones. 
    • Inclinaciones defectuosas, tanto de los grafemas como de los reglones.

Su intervención incluye actividades y ejercicios relacionados con el control del propio de su propio cuerpo. Es decir,  trabajar el desplazamiento y coordinación dinámica general; esquema corporal y lateralidad; coordinación visomanual; control postural y equilibrio... En todo momento, además de trabajar la técnica, se deben valorar los esfuerzos y progresos, aunque sean pequeños, el alumno/a debe afianzar su confianza en sí mismo; así como, evitar cualquier temor al fracaso y a la frustración. 

  • Disortografía: incapacidad de estructurar gramaticalmente el lenguaje, generalmente, va asociada a los trastornos de lectura. Se manifiesta en dos niveles de gravedad: 
    • Vía léxica: fijación y generalización de las reglas ortográficas.  
      •  Desconocimiento o negligencia de las reglas gramaticales. 
      • Olvido y confusión en los artículos y pequeñas palabras.
      • Faltas de ortografía en palabras que el niño conoce.   
 Su intervención radica en la realización de ejercicios que fomenten y favorezcan el recuerdo. Como: 
ejercicios de memorización de la regla, de completamientación y formación de palabras en los que los fonemas resulten conflictivos y de formación de familias de palabras. 

    • Vía fonológica: alteraciones que afectan a la correspondencia entre el sonido y el signo escrito. Se observa en: 
      • Sustitución de fonemas vocalicos o consonánticos afines por el punto y/o modo de articulación (f/z, t/d, p/b, etc.)
      • Omisiones de fonemas, sílabas enteras y palabras. 
      • Adiciones de fonemas, sílabas enteras y palabras. 
      • Inversiones de grafemas dentro de las sílabas inversas ("aldo" por "lado"), mixtas ("credo" por "cerdo") y compuestas ("bulsa" por "blusa"). 
      • Inversiones de sílabas en unas palabras. 
      • Inversiones de palabras. 
 Su intervención resulta más complicada y debe integrar ejercicios destinados a trabajar la correspondencia grafema-fonema. 

  • Ejercicios de toma de conciencia del fonema aislado.
  • Ejercicios de toma de conciencia de la sílaba.
  • Ejercicios de deletreo.
  • Ejercicios de reconocimiento y repetición de palabras con dificultad, longitus y abstracción creciente.  




No hay comentarios:

Publicar un comentario